Imaginate a vos. 19 años. Con el priteado en mano. Los pies pegoteados en el piso del Comedor Universitario insistiendo en hacer el pasito de la cumbia. Y ahí arranca. El clímax que todos conocemos: el acordeón que le sigue a la voz de Ema cantando “Raro perfecto y liberal”. Ahí sabes que se armó. Cumbia calurosa, cumbia de contonear las caderas. 

Por Clarisa Alba Gómez

Bailas con la cabeza gacha, mirándote los pies, imaginando que aparece la que te gusta, que esta vez sí te animas a hablarle. Después, un pensamiento intrusivo ingresa como una flecha: te imaginas que sos el chico pesado del meme que le habla al oído a la chica que mira con desagrado, y piensa estrategias para sacarse de encima al pibe. Y ahí es momento de cambiar de fantasía. Te distraes, te sumas al gritito cumbiero, aplaudes aunque te sientas medio tía, te olvidas y disfrutás. 


Sabor Canela y un poquito de café es una banda de cumbia de Córdoba. Sabor Canela para los amigos. Nació en 2013  y está conformada, arriba del escenario por 10 integrantes de diferentes puntos del país. Por fuera, el equipo que conforma Sabor Canela es incluso más grande. Una propuesta diversa, federal y heterogénea. ¿Qué significa esto? 


“Estamos acá en Córdoba, radicados. Nos conocimos acá y es bastante federal la banda. Somos integrantes de varios lugares, de Jujuy, de Catamarca, nosotros del sur, algunos de Córdoba y la verdad es que tiene un funcionamiento similar a una cooperativa”. 


Me cuenta Ema Oliva, el cantante de Sabor Canela. El viene de Río Mayo, un pueblito en Chubut, de una familia que trabaja y ama la radio. De ahí se fue a Córdoba. El bichito musical, dice, viene desde chico: Desde mi viejo queriéndome enseñar instrumentos, mostrándome discos. Siempre estuvo la música y la radio en mi vida”


Emanuel Oliva, Sergio Vera Roldán, Ornella «ChoriFunk» Mazzucco, Martin Carrizo, Ezequiel Taboada, Sergio “Checho” Flores, Milton Quiroga, Michel Braian Medell, Jony Tango y Diego Tercel Semperena hacen esta cumbia sabrosa, ritmo tropical, y llenan fechas. Crean esos encuentros épicos que deseas no perderte. Esa energía alegre que convierte cualquier lugar en pista de baile.


sabor canela y un poquito de cafe

Una receta sonora con identidad propia


La heterogeneidad de sus integrantes también se refleja en su variada receta musical. Consiste en una mezcla sonora de la tradición latinoamericana con géneros diversos: cucharadas de rock, un gustito a pop, una pizca de indie, y mucha, mucha sazón cumbiera. 


“Siempre un sonido orgánico con una formación de diez instrumentos acústicos, generalmente, no tanto digital.” 

Güiro, timbaletas, congas, bongó, acordeón, guitarras, bajo y voz. Un gustito fuerte, energía y mucho movimiento. 


“Sabor canela te enciende y va al sol, al ritmo de esta cumbita quiero dejarte sin aliento…” canta Sabor Canela. Suena tropical, suena a viaje, suena a ese momento de desconectar, a ser tan solo un güiro por un rato. Nada de trabajar, puro sonar a güiro. 


Ema bucea en sus influencias musicales y cuenta que una de los referentes de Sabor Canela son Los Cheremeques, una banda patagónica de cumbia. En la charla, sale también, indudablemente el nombre de la Delio Valdés, con “influencia cubana, peruana, colombiana, una mezcla de todo, viste, y el rock”


Cuenta que la banda se nutre de la diversidad y la conexión con diferentes culturas. Así lo vivieron en sus viajes al interior de Brasil:


“La cumbia psicodélica y amazónica, y para mí, me encanta, yo la música negra la siento muy cerca, ¿viste? Y respeto muchísimo la cultura negra, hace poco estuvimos en Brasil y vivimos ahí, tuvimos un acercamiento en Sao Paulo, más que nada, en Belo Horizonte, con la cultura más nativa y eso fue muy lindo, ¿viste? Se nota mucho allá mover los cuerpos y la habilidad, ¿viste? Cómo se expresa el sacar para afuera, el cantar, ¿viste? No reprimir eso, es muy hermoso, muy liberador”. 


Una cumbia que pasa orgánicamente por los cuerpos.


“Estamos como predispuestos al festejo, al intercambio con la gente, eso es lo que nos gusta. Siempre que terminamos el show nos quedamos a compartir y charlamos, y siempre están los amigos, muchas veces la familia. Cuando no hay gente conocida también, bajamos. Nos gusta el intercambio, para eso estamos. La banda realmente es un medio muy importante, la música para eso, para unir y poder conocer a la gente, primero que nada”. 



Cuando la cumbia baja a la pista


La cumbia nació en Colombia, en épocas de la colonia, como una fusión de culturas africanas, indígenas y españolas. Empezó a sonar en los galpones para alegrar a los trabajadores después de largas y aburridas jornadas laborales. Como el tango de arrabal, la cumbia - y también el cuarteto - salen de ahí, de las periferias, de las orillas. Más tarde, en Argentina, la cumbia villera que hacía enojar a la industria pero a alegraba a la hinchada. La clase nariz, parada diciendo que era música de negros, después la cumbia canchera llegando a los escenarios. 

Pero la cumbia siempre se transforma. Cambia de forma, de público, de estética. Se mezcla, se reinventa, muta. Vuelve al cuerpo. A la sensualidad. Al deseo.


“El poder de transformación de la cumbia me parece súper mágico, sanador” en los seres humanos, en las culturas, la diversidad, también la conexión entre varios géneros, es muy difícil encasillarse en un género, ¿viste? Es todo tan amplio y está todo tan intervenido que, bueno, es difícil solamente decir, bueno, yo hago cumbia colombiana”.

Esa mirada abierta también define su forma de producir. Sabor Canela sostiene una impronta cooperativa, autogestiva, lejos de las grandes industrias pero cerca de la autenticidad. Un deseo de crecer colectivamente que, con el tiempo, se fue convirtiendo en realidad.

Tocaron en el Festival de Los Tekis en 2024; ese mismo año fueron parte del Cosquín Rock. Compartieron escenario con Chico Trujillo en las míticas noches del Comedor Universitario y protagonizaron un show emblemático junto a Los Mirlos. Su disco After en Hong Kong fue nominado a Premios Gardel 2023 como Mejor Álbum Grupo Tropical, compartiendo terna con Los Palmeras y La Nueva Luna.

Alegría, energía, encuentro. Sabor Canela no solo hace cumbia: arma rituales donde el cuerpo se afloja, la cabeza descansa y la pista se vuelve un espacio común.


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