Que mala suerte enamorarte de un músico, canta a grito pelado el público enardecido. Esos que viven soñando, en otro mundo, terminan la frase y siguen bailando ferozmente al ritmo de Los Cocineros. Por Clarisa Alba Gómez
Hace 25 años, en el convulsionado 2001, Mara Santucho (voz), Alfonso Barbieri (acordeón, voz y guitarras) y Sol Pereyra (trompeta, voz y guitarra) empezaron un viaje de ida que hoy es requerido por el público cordobés.
En octubre del año pasado, como quien no quiere la cosa, se juntaron de nuevo luego de una pausa que inició en la pandemia. Y ahora oficialmente volvieron a los escenarios por insistencia del público, con una madurez nueva que, asegura Mara Santucho, les trajo alivio.
Los planes de marketing calculados y los algoritmos no son ingredientes que se incluyan en la mesa de Los Cocineros, la banda que es pedida por su público de años.
Es casi una sentencia: todo el mundo que vive o vivió en Córdoba alguna vez fue a ver a Los Cocineros. La banda que supo inventar recetas nuevas en un momento en que los géneros musicales estaban más delimitados, que mezcló ritmos latinoamericanos con ska, rock, cumbia y boleros. Pero siempre desde lo popular: “Los cocineros tienen esa cosa de agarrar algo de lo popular y convertirlo en otra cosa”, dice Mara Santucho, vocalista de la banda.
Una propuesta que puede combinar el romance desgarrador con la fiesta absoluta casi por accidente.
“La verdad es que yo soy bastante inconsciente a la hora de hacer esto. No lo tengo premeditado. Me lleva la música. Es una práctica que tengo de chica, de jugar con las canciones y dramatizarlas. Lo hacía en el baño de mi casa, y cuando me tocaban la puerta yo estaba en una, maquillándome, cantando canciones, mirándome al espejo.”
Haciendo las canciones que después se convertirían en el repertorio de Los Cocineros. “Una música muy teatral. Ni siquiera lo hacía consciente. Una búsqueda que sale”, cuenta Mara, y nos traslada a los sábados en su casa de la infancia en que se pasaban horas cantando canciones en la cama de sus papás:
“Yo los harté. No crean que esto es gratis. Me odiaban. Terminábamos de comer y yo armaba una canción y cantaba y me tenían que mirar si no lloraba”, recuerda con humor Mara. Y menos mal, porque sin esas salas de ensayo de sobremesa qué sería de nuestras noches de dolor y fiesta cumbiera.
Las infaltables: repertorios imperdibles
Suenan Los Cocineros y es como una especie de permiso, de dejarte sentir ese amor tóxico, ese amor dolorido, ese amor que te hizo perder toda la dicha. Canta Mara Santucho y una quiere ser vìctima de todos esos amores dramáticos,
infructuosos.
Sus shows son momentos catárticos, momentos conocidos por la gente que espera con ansias cantar las canciones que ama: “No pueden faltar los clásicos de siempre. ‘Amor de músico’; si no hacemos ‘Fumando espero’ se arma bardo. ‘Dos conejos’, una canción del último disco, de Andrés Clifford, de nuestro compañero, que la hemos hecho en todos los formatos, en todas las versiones. Una poesía, es de una pelea, muy preciosa. A mí me gusta cómo yo la canto, cómo la interpreto, me encanta por dónde va, me encanta cantarla”, dice Mara Santucho.
Enamorarse es un peligro, o al menos un problema, si queremos ser menos dramáticos, pero lo que tienen Los Cocineros es que te dan ganas de vos también entregarte a esa circunstancia trágica.
Su primer disco se llama Peras al Olmo. Una piensa en la frase popular de las imposibilidades de pedirle peras al olmo, como querer pedirle cordura al amor, seguridades al amor, garantías al amor. Un disco acústico y rústico, donde conviven tangos, boleros y versiones que se corren de sus moldes originales para encontrar nuevos ritmos y climas.
La hazaña rellena (2004) continúa ese camino, ampliando la paleta sonora con una instrumentación más rica y una combinación de boleros, baladas y tangos con reggae, cumbia y cuarteto. Luego se incorporan Fonsy Denaro (bajo) y Nicolás Arrieta (batería), consolidando una nueva etapa que se plasma en Niños revueltos (2005).
Más tarde llega Andrés Clifford, y Morrón y cuenta nueva (2006) se graba en vivo, reuniendo grandes clásicos de la banda junto a nuevas canciones. En vivo en el Comedia captura esa energía en el escenario del recordado Teatro Comedia de la ciudad de Córdoba. Con el tiempo, Barbieri y Pereyra dejan el grupo.
Ya en formato de cuarteto y con músicos invitados, editan Diente libre en 2009, reafirmando su identidad sin perder el espíritu festivo y experimental.
Hoy, la banda sigue encendida y en movimiento. Los Cocineros son: Mara Santucho en voz; Fonsy Denaro en bajo y coros; Matías Acosta en guitarra y coros; Alejandro Monteoliva en teclado, coros y acordeón; y Emiliano Serradell en batería. Como no hay receta para curar el desamor y todos sus males, y todas sus penurias, tenemos a Los Cocineros que, al menos, nos van a hacer bailar cumbia hasta morir y cantar desgarradores boleros hasta olvidar. Los Cocineros tienen esa capacidad mágica de retomar los clásicos de las canciones populares latinoamericanas y dejarles gustito a nuevo, a distinto, a raro. Abren una ventana para que nuevas generaciones vayamos a pispear las canciones de nuestra cultura.Lo que se viene
Un cuarto de siglo, bodas de plata, una receta que es un clásico cordobés.
Tras su retorno en octubre del año pasado, con entradas agotadas, Los Cocineros están más vigentes que nunca.
“Con muchos deseos de viajar. Paso a paso con este proyecto que demanda mucho y nos damos cuenta de que ha sido nuestro mejor trabajo. Concentrados en esto: seguir recorriendo, ir a otras provincias, a otro país. Siempre me dan ganas de eso. Lo importante es hacer base acá, donde estamos nosotros, donde vivimos y tenemos nuestro público. Y sí, también con ganas de hacer un disco, de grabar canciones que tenemos en el repertorio pero no tenemos registradas.”
Una banda de referencia.
Una banda que trabaja para su público.
Una banda que recibe a su público con la tranquilidad de que está presente.
“Estamos trabajando para usted”, dice Mara. Y lo están haciendo bien.
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